Con semblante serio, los cuatro concejales de la formación han hecho público este viernes su rechazo a las cuentas, una decisión que, según su portavoz, Julio Calvo, abre “un periodo nuevo” en la política municipal. Vox rompe así con el que hasta ahora había sido un entendimiento estable con el equipo de gobierno del PP en Zaragoza.
Calvo ha justificado el “no” a los presupuestos en el incremento del gasto y en la falta de reformas estructurales dentro del Ayuntamiento. Entre las críticas, ha señalado la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, el retraso en el desalojo de la antigua cárcel de Torrero, okupada desde hace años, y lo que considera un exceso de obras nuevas frente al deterioro de equipamientos e infraestructuras existentes.
“Se está priorizando el corte de cintas inaugurales antes que las verdaderas necesidades de los vecinos”, ha reprochado el portavoz de Vox, quien ha reclamado una reorganización administrativa que elimine competencias duplicadas y reduzca el gasto de funcionamiento. La formación ha anunciado, además, una “vuelta de tuerca” en su política de presión durante el año y medio que resta de legislatura.
La ruptura llega apenas semana y media después del anuncio de adelanto electoral por parte del presidente aragonés, Jorge Azcón, y contradice las palabras de la alcaldesa, Natalia Chueca, que este mismo miércoles aseguraba confiar en que Vox mantendría el acuerdo presupuestario alcanzado. Aunque la concejala Eva Torres ha reconocido que lograron incluir varias partidas propias en el proyecto, el contexto político y el clima preelectoral han terminado por provocar un cisma entre PP y Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza.