Según la portavoz socialista, el malestar vecinal ha sido tal que residentes y comerciantes han acudido al Justicia de Aragón ante la ausencia de información y participación. Ranera ha subrayado que se trata de una obra de gran impacto, especialmente en materia de movilidad, ya que por el entorno de la plaza circulan hasta diez líneas de autobús y alrededor de 9.000 vehículos privados al día. “No sabemos cómo va a quedar la movilidad cuando termine la obra”, ha advertido, señalando además que no se han explicado alternativas ni soluciones.
La dirigente socialista también ha puesto el foco en las dudas medioambientales y de seguridad que rodean al proyecto. Ha reclamado explicaciones claras sobre el futuro de los árboles afectados, su posible tala o traslado, así como sobre las pérgolas y otros equipamientos ambientales anunciados por el Ayuntamiento. A ello se suman las incógnitas sobre los restos arqueológicos aparecidos durante los trabajos, de los que, según ha denunciado, no se conocen informes públicos.
Ante esta situación, Ranera ha anunciado que su compañera del grupo municipal Ros Cihuelo solicitará la comparecencia del consejero de Urbanismo, Víctor Serrano, en la próxima Comisión de Urbanismo para que dé explicaciones públicas sobre el proyecto.
La portavoz socialista ha cuestionado también el ritmo de las obras y si realmente se cumplirán los plazos previstos de seis meses. “Una inversión de esta magnitud —ha concluido— debía haber contado desde el inicio con transparencia, participación y con la voz de los verdaderos protagonistas: los vecinos y los comerciantes”.