La Estrategia Integral de la Red de Distribución de Agua Potable se apoya en cuatro líneas de actuación principales: la renovación de tuberías, la localización activa de fugas, la inspección de hidrantes y la sectorización y digitalización de la red. Según ha explicado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, se trata de “un proyecto necesario y ambicioso” para actualizar una red subterránea que ha sufrido durante años la falta de inversiones continuadas.
Serrano ha subrayado que bajo las calles de Zaragoza existe “una ciudad que trabaja en silencio las 24 horas del día” para que el agua llegue a los grifos con calidad y caudal suficiente. En este sentido, ha reconocido que el envejecimiento de materiales en algunas zonas ha convertido esta infraestructura en una prioridad municipal, no solo desde un punto de vista técnico, sino también de responsabilidad en la gestión de los servicios públicos.
Los trabajadores municipales del Ciclo Integral del Agua ya están ejecutando esta estrategia, que empieza a dar resultados visibles, especialmente en la detección y reparación de fugas ocultas y en la renovación progresiva de los tramos más antiguos de la red. Paralelamente, el Ayuntamiento avanza en la revisión de más de 3.100 hidrantes y en la digitalización del sistema, con el objetivo de mejorar el control, la prevención de incidencias y la eficiencia del consumo.
La modernización de la red se apoya también en un refuerzo presupuestario, que en 2026 alcanzará los 7,3 millones de euros, y en proyectos financiados con fondos europeos. Gracias a estas inversiones, Zaragoza avanza hacia un modelo de gestión del agua más inteligente y sostenible, desde la captación hasta la llegada a los hogares, reforzando un servicio básico esencial para el presente y el futuro de la ciudad.