La Puerta del Duque se abrió en 1856 para conectar el nuevo puente de San José —finalizado dos años antes— con una plaza que hasta entonces carecÃa de salida hacia el Huerva y el Coso. La obra fue financiada por el financiero zaragozano Juan Bruil y se inauguró con motivo de la visita del general Baldomero Espartero, Duque de la Victoria, quien acudió a la ciudad para poner en marcha las obras del ferrocarril entre Zaragoza y Madrid.
Proyectada como un arco honorÃfico por el arquitecto municipal Miguel Jeliner, la puerta se levantó en apenas quince dÃas, una premura que provocó el derrumbe de parte de la estructura. En 1860 fue demolida y sustituida por una segunda puerta de hierro fundido sobre cimentación de piedra de Muel, también promovida por Bruil, que permaneció en pie —con diversas reparaciones— hasta 1919 y es la que aparece representada en el mural de la plaza.
Una vez documentados los hallazgos, los restos de la muralla y de la Puerta del Duque se integrarán bajo el vial, siguiendo el mismo criterio aplicado a otras estructuras arqueológicas localizadas durante las obras. De este modo, la reforma compatibiliza la renovación del espacio público con la preservación del patrimonio histórico oculto bajo el subsuelo de San Miguel.