Las quejas no se limitan al volumen de la música en el interior del local, sino también al ambiente que se genera en el exterior durante la madrugada. Denuncian la presencia continuada de personas consumiendo alcohol en la vía pública, así como episodios de suciedad en portales y calles próximas.
La recogida de firmas se está impulsando principalmente a través de redes sociales. María Jesús Toledo Benítez, una de las promotoras, lamenta que la situación “va cada semana a peor” y sostiene que el local carece de la insonorización adecuada. Recuerda que el antiguo Oasis funcionaba como sala de fiestas con espectáculos de revista, abría solo determinados días y cerraba más temprano. “No tiene nada que ver con lo que es ahora, con conciertos incluso desde el miércoles y cierres a las siete de la mañana”, asegura.
En el mapa del ruido elaborado por Stop Ruido Zaragoza, el entorno figura como una de las zonas con denuncias reiteradas por ruido y suciedad. La asociación reclama el cumplimiento estricto de la normativa acústica y una mayor regulación del espacio público para compatibilizar el ocio con el derecho al descanso y la salud de los vecinos.