Cuatro grandes hexágonos metálicos conectados entre sí y un tubo de tubería que hace las veces de tobogán componen esta singular estructura en la que esta tarde podrán verse ya los primeros niños deslizándose.
El conjunto, con un aspecto que algunos vecinos comparan con un módulo espacial o incluso con un rallador de queso gigante, crea un circuito interior con desniveles y pasadizos que invita a trepar y explorar.
La instalación no ha dejado indiferente a nadie: mientras unos celebran la originalidad y el carácter innovador del espacio, otros muestran su desconcierto por su proximidad a la calzada y piden que se hubiera ubicado en una zona más verde y alejada del tráfico.
La nueva área de juegos se integra en la profunda remodelación de la avenida de Navarra, donde el Ayuntamiento ha invertido 5,3 millones de euros para renovar 19.000 metros cuadrados entre el paseo Calanda y la calle Rioja.