Serrano ha insistido en que la instalación “cumple con toda la normativa en materia de seguridad” y ha querido dejar claro que las dudas no se refieren a ese aspecto. “Probablemente no sea el sitio”, ha admitido, aludiendo a su proximidad a los edificios y a la calzada. Según ha explicado, tanto él como la alcaldesa han pedido que se estudie su traslado atendiendo a las quejas recibidas, que han sido, ha dicho, “bastantes más” que en otros asuntos recientes.
La zona, ya bautizada por muchos como la más “marciana” de Zaragoza, está compuesta por cuatro grandes hexágonos metálicos conectados entre sí y un tubo a modo de tobogán. Su diseño futurista, que algunos comparan con un módulo espacial o incluso con un rallador gigante, ha dividido opiniones: hay quien celebra su originalidad y carácter innovador y quien considera que su ubicación, pegada a la acera y próxima al tráfico, no es la más adecuada para un espacio infantil.
El Ayuntamiento trabaja ya con el área de Parques y Jardines para determinar en qué zona verde podría reubicarse la estructura sin afectar a edificaciones. En su lugar, en la avenida de Navarra se instalaría una zona de juegos “tradicional”. Todo ello se enmarca en la profunda transformación de la vía, donde el Consistorio ha invertido 5,3 millones de euros para renovar 19.000 metros cuadrados entre paseo Calanda y calle Rioja.