Durante el tiempo en que el estanque permaneció sin patos, cientos de personas firmaron una petición en Change.org reclamando su regreso. La iniciativa apelaba a la memoria colectiva de Zaragoza, subrayando que estas aves no eran un simple elemento ornamental, sino parte esencial del ecosistema y un sÃmbolo afectivo para varias generaciones. Para muchos vecinos, su ausencia suponÃa una pérdida de identidad del propio jardÃn.
El retorno viene meses después de la culminación de una ambiciosa intervención en el JardÃn Botánico, que ha supuesto una inversión de 1,3 millones de euros. La actuación ha permitido recuperar la estructura histórica del jardÃn del siglo XVIII y renovar sus cerca de 15.000 metros cuadrados bajo criterios de accesibilidad, sostenibilidad y divulgación cientÃfica. Entre las principales novedades destacan nuevas colecciones temáticas y un catálogo digital con más de 250 fichas de especies accesibles mediante códigos QR repartidos por el recinto.
Desde el Ayuntamiento de Zaragoza recuerdan que, pese a la ilusión que despierta su vuelta, no está permitido dar de comer a los patos por motivos de salud pública y conservación del entorno.