Según ha podido saber ARAGÓN DIGITAL, todo ha comenzado a la altura del número 63 de la calle José Oto, junto a un supermercado Día, donde la mujer se encontraba dentro de un Nissan Micra blanco. El hombre se ha colocado delante del coche para impedir su marcha y, en el momento en que ella ha arrancado, se ha subido al capó, iniciándose una escena dantesca que ha continuado por la calle Aguarón hasta el cruce donde se ha producido la colisión.
Varios testigos presenciales han relatado que la conductora circulaba “a toda la leche” mientras el hombre permanecía agarrado al parabrisas, gritando “que parara”. “El chico se ha subido al capó y se ha agarrado a la luna y gritándole que parase”, ha explicado una vecina que ha presenciado el inicio de los hechos. Otro testigo ha señalado que “venía agarrado al capó del coche blanco Nissan desde el comienzo de la calle Aguarón, a toda velocidad”.
El accidente se ha producido cuando una furgoneta que circulaba por la intersección no ha podido ver al turismo y ambos vehículos han colisionado. Como consecuencia del impacto, el hombre ha quedado atrapado y ha sufrido una grave herida en una pierna, llegando a quedar “colgando”, según los testigos. Varios ciudadanos han intervenido de inmediato y le han practicado un torniquete de emergencia con un cable para evitar que se desangrara hasta la llegada de los servicios sanitarios.
Hasta el lugar se han desplazado varias patrullas de la Policía Nacional y Local, Bomberos y una ambulancia, que ha evacuado al herido consciente pero en estado grave. La conductora, visiblemente afectada, ha dado positivo en la prueba de alcoholemia, mientras que el conductor de la furgoneta ha resultado ileso. La confluencia de las calles ha sido cortada al tráfico al menos durante hora, hasta la llegada de los servicios de limpieza y la retirada de ambos vehículos implicados.
La Policía Judicial de la Policía Local se ha hecho cargo de la investigación para esclarecer lo ocurrido y la relación previa existente entre el hombre herido y la conductora. El suceso ha sorprendido a muchos de los viandantes que pasaban por allí a primera hora de este sábado, algunos de camino a la compra, otros paseando a sus mascotas o haciendo deporte, en una zona residencial normalmente tranquila y llena de pequeños comercios.