Uno de los aspectos más destacados es el endurecimiento de las sanciones para determinadas conductas que generan más quejas vecinales. El botellón, la contratación o prestación de servicios sexuales retribuidos en el espacio público y las despedidas de soltero que alteren gravemente la convivencia podrán ser castigadas con multas de hasta 1.500 euros. También se considerarán infracciones graves los insultos y humillaciones en la vía pública.
La ordenanza reserva las sanciones más elevadas, de hasta 3.000 euros, para los actos vandálicos contra infraestructuras y mobiliario municipal, los grafitis realizados con materiales especialmente agresivos, los vertidos incontrolados de residuos, la organización de eventos ilegales multitudinarios y la venta ambulante ilegal. Además, las multas se endurecerán cuando los daños afecten a Bienes de Interés Cultural de la ciudad, con el objetivo de proteger el patrimonio histórico de Zaragoza.
En el día a día, las conductas más habituales pasarán a estar sancionadas con hasta 750 euros. Entre ellas figuran orinar o escupir en la calle, no recoger los excrementos de las mascotas, arrojar colillas o basura al suelo, manipular contenedores y abandonar bicicletas o patinetes en la vía pública. El texto también prohíbe utilizar altavoces o fuentes de sonido en el transporte público cuando perturben el descanso y la convivencia del resto de viajeros.
La nueva regulación incorpora además una disposición específica para reforzar la seguridad en los edificios municipales. No se permitirá el acceso a equipamientos del Ayuntamiento a personas que oculten su rostro o impidan su identificación visual sin identificarse previamente ante la Policía Local. El consejero de Presidencia, Ángel Lorén, ha defendido que se trata de “una herramienta eficaz para proteger la convivencia, el espacio público y los derechos de la inmensa mayoría de zaragozanos que cumplen las normas”.