Agencia Aragonesa de noticias
Municipal - Zaragoza

Niños encantados y vecinos divididos: así vive Delicias el polémico laberinto infantil

 

El conjunto combina recorridos en altura, pasarelas, redes, cuerdas, rocódromos y un llamativo tobogán tubular. Foto: Aragón Digital
El conjunto combina recorridos en altura, pasarelas, redes, cuerdas, rocódromos y un llamativo tobogán tubular. Foto: Aragón Digital
La instalación del innovador laberinto infantil de la avenida de Navarra, en el barrio zaragozano de Delicias, llegó rodeada de polémica. Su ubicación sobre una amplia acera, en lugar de una zona verde, despertó numerosas críticas e incluso llevó al Ayuntamiento a plantearse estudiar un posible traslado. Sin embargo, medio año después, el panorama ha cambiado de forma notable.

La estructura continúa exactamente en el mismo lugar y buena parte del vecindario reconoce que el espacio ha encontrado su público: los niños lo utilizan a diario y los temores iniciales sobre su seguridad o su integración en la avenida prácticamente han desaparecido.

Con la llegada del verano, el laberinto cobra todavía más protagonismo. A medida que el sol pierde fuerza al caer la tarde, decenas de familias convierten el recinto en uno de los puntos de encuentro del barrio. "Venimos casi todos los días sobre las ocho y media porque antes es imposible con el calor. Mi hijo se lo pasa en grande y siempre encuentra otros niños con los que jugar. Al principio me parecía raro verlo en una acera, pero ahora creo que ha sido un acierto", asegura Luis Miguel Jaramillo, vecino de Delicias y padre de un niño de cinco años. La renovación de la avenida, con aceras mucho más amplias y nuevos espacios estanciales, también ha favorecido este nuevo uso ciudadano.

ALGUNOS VECINOS SE QUEJAN DEL RUIDO HASTA ALTAS HORAS DE LA NOCHE

El responsable del diseño es el arquitecto urbanista Carlos Martín, que concibió un espacio alejado del parque infantil convencional. El conjunto combina recorridos en altura, pasarelas, redes, cuerdas, rocódromos y un llamativo tobogán tubular dentro de una estructura de geometría hexagonal, buscando estimular la psicomotricidad, la exploración y el juego activo en un entorno completamente seguro para los menores.

No obstante, la convivencia no está exenta de fricciones. Algunos residentes de los edificios situados frente al parque consideran que el éxito de la instalación ha traído consigo un problema inesperado. "Los niños juegan hasta tarde y muchas familias se quedan charlando cuando ya es de noche. Con el calor que está haciendo este verano necesitamos dormir con las ventanas abiertas y muchas veces es imposible por el ruido", lamenta Alberto Quispe, vecino de la avenida de Navarra. A su juicio, el espacio "funciona muy bien para los pequeños, pero debería haber algún horario que evitara molestias durante la noche".

Mientras el debate continúa, el Ayuntamiento mantiene abierta la reflexión sobre el futuro definitivo del laberinto, aunque las sensaciones que trasladan desde Urbanismo son positivas gracias a la buena acogida que ha tenido entre las familias.