Durante la visita, Chueca ha destacado el profundo cambio experimentado por la calle ubicada en el barrio de Montemolín, donde las antiguas aceras estrechas han dado paso a zonas peatonales mucho más amplias y cómodas. La reforma mantiene la calzada y las aceras a distinto nivel para reforzar la seguridad vial, al tiempo que reorganiza el estacionamiento, traslada las plazas de carga y descarga al lado impar y crea un espacio específico para motos, bicicletas y vehículos de movilidad personal.
La intervención también ha incorporado mejoras ambientales y de eficiencia energética. Ante la imposibilidad de plantar árboles de gran porte por las características de la vía, se han instalado nuevos parterres con arbustos y plantas vivaces que aportan vegetación al entorno. Además, se han sustituido las antiguas farolas sujetas a las fachadas por nuevas columnas de iluminación LED, un sistema que reduce el consumo energético y evita las molestias de la luz intrusa en las viviendas.
Más allá de la superficie, las obras han servido para renovar completamente la red de saneamiento y modernizar las canalizaciones de los servicios públicos, unas infraestructuras que habían quedado obsoletas. Asimismo, se ha remodelado la intersección con la calle Florentino Ballesteros mediante nuevas orejetas que amplían el espacio para los peatones, reducen la distancia de cruce y mejoran la visibilidad para los conductores.
Durante la inauguración, la alcaldesa ha enmarcado esta actuación dentro del plan de regeneración urbana que impulsa el Ayuntamiento. "Estamos ejecutando una política de regeneración urbana histórica en volumen de inversión y en número de calles intervenidas en un solo mandato; una transformación que llega a todos los rincones y barrios", ha afirmado. Chueca ha asegurado que el objetivo del Gobierno municipal es extender estas actuaciones por toda la ciudad para mejorar la calidad de vida de los vecinos y construir "una Zaragoza viva, renovada, eficiente y pensada para las personas".