Entre los vecinos, el resultado ha sido recibido con satisfacción. Luis Antonio, residente en la calle Utrillas, asegura que el cambio es evidente y pone el foco en la accesibilidad. "Lo más bonito son las aceras, porque ahora son para personas con movilidad reducida y para todo el mundo. Ha quedado fabuloso", explica. También valora positivamente que las obras se hayan ajustado al plazo previsto: "Dijeron que tardarían siete meses y los han cumplido. La obra está muy bien ejecutada y bien hecha".
Aunque reconoce que la reforma ha supuesto la pérdida de algunas plazas de aparcamiento, considera que era una consecuencia lógica del nuevo diseño urbano. "Han reducido aparcamientos, pero es normal. A cambio, para el peatón se ha quedado precioso", señala. Además, destaca la renovación del mobiliario urbano, los nuevos contenedores, las jardineras y la iluminación: "Las plantas, las farolas, todo nuevo y perfecto. La verdad es que ha quedado muy bien".
La actuación también ha servido para reorganizar el estacionamiento y las zonas de carga y descarga, crear un espacio específico para bicicletas, motos y vehículos de movilidad personal, renovar completamente el saneamiento y mejorar el cruce con la calle Florentino Ballesteros para hacerlo más seguro.