El consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, ha explicado que el problema se localiza en una zona "muy concreta y muy circunscrita" del estadio y afecta únicamente al mortero sobre el que se apoya la parte superior del graderío prefabricado. Ha precisado que la base inferior, cimentada sobre el terreno natural, "no ha dado ningún tipo de problema", y que la incidencia fue detectada durante los controles habituales de la dirección de obra antes de continuar con la construcción.
Serrano ha subrayado que no existía riesgo de derrumbe ni de un fallo estructural, sino que el mortero empleado podía sufrir "un deterioro más rápido con el transcurso del tiempo". Por ese motivo, ha señalado, se optó por retirar esa parte de la estructura, sustituir el material por otro de mayor calidad y recolocar posteriormente las mismas vigas. "Se entendió que había que mejorar ese material", ha indicado, insistiendo en que se trata de una actuación preventiva para garantizar la durabilidad de la infraestructura.
El responsable municipal ha asegurado que el coste económico de esta modificación será "despreciable", ya que corresponde a la sustitución del material defectuoso y no alterará el presupuesto de la obra. También ha descartado cualquier afección al calendario de ejecución al tratarse de una intervención limitada que puede absorberse dentro del desarrollo general de los trabajos. Así, el Ayuntamiento mantiene como objetivo finalizar las obras en agosto de 2027 y sostiene que, a día de hoy, el escenario sigue siendo el del cumplimiento tanto del plazo como del presupuesto.