La ciudad defenderá ante el jurado internacional un proyecto que pone sobre la mesa la evolución de sus políticas ambientales en los últimos años. La evaluación europea tiene en cuenta siete grandes áreas: calidad del aire, agua, naturaleza y biodiversidad, residuos y economía circular, ruido, reducción de emisiones y adaptación al cambio climático. Este miércoles será el turno de las cinco finalistas para presentar sus proyectos en Guimarães y, al día siguiente, llegará el momento de conocer el veredicto.
DATOS QUE RESPALDAN LA CANDIDATURA ZARAGOZANA
Entre los datos que sustentan la candidatura figura la reducción del consumo de agua, que ha pasado de 105 hectómetros cúbicos anuales en los años 80 a los 61 actuales. Zaragoza también destaca que la exposición media a partículas PM2,5 es de 9,79 microgramos por metro cúbico y que el 27% de su término municipal cuenta con algún grado de protección. Además, el Bosque de los Zaragozanos tiene como objetivo alcanzar los 700.000 árboles y la campaña 2026-2027 prevé plantar otros 3.370 ejemplares.
La candidatura también pone el foco en los residuos y las emisiones. Entre 2018 y 2025, la generación total de residuos cayó un 15,93%, hasta las 287.063 toneladas, mientras que entre 2005 y 2019 las emisiones de CO2 se redujeron un 25% en términos absolutos y un 31% por habitante. A todo ello se suman la rehabilitación de 10.600 viviendas desde 2019 y más de 60 refugios climáticos repartidos por la ciudad.
La alcaldesa, Natalia Chueca, ha presentado este lunes las líneas maestras de la candidatura ante representantes de instituciones, empresas y colectivos que la respaldan. Zaragoza cuenta con más de 150 cartas de apoyo y plantea la candidatura como un proyecto que va más allá de las políticas ambientales, vinculándolo a la accesibilidad, la inclusión y la calidad de vida. "Queremos ser la Capital Mundial del Bienestar, la ciudad en la que merezca la pena vivir", ha defendido Chueca. Ahora, el jueves por la tarde, será Europa la que tenga la última palabra.