La nueva sala ha sido dada a conocer con la presencia del delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, el general jefe de la 8ª Zona de la Guardia Civil de Aragón, Antonio Orantos, y el coronel jefe de la Comandancia de Zaragoza, Rafael Campos. Se trata de la segunda instalación de este tipo en la comunidad, tras la inaugurada en noviembre en Utrillas (Teruel), y está previsto que la tercera llegue próximamente a la provincia de Huesca.
UN ESPACIO PARA ESCUCHAR, ACOMPAÑAR Y REDUCIR LA REVICITIMIZACIÓN
La finalidad de esta “Sala Amable” es clara, la de crear un entorno de confianza para que la víctima pueda ser escuchada, orientada y, si así lo desea o procede, también pueda denunciar en un lugar menos hostil. Fernando Beltrán destaca que este tipo de espacios ayudan a hacer “lo más amable posible” un momento especialmente delicado, sobre todo cuando la mujer acude acompañada de hijos menores.
En esa línea, el delegado ha subrayado que la sala no está pensada solo como un lugar de paso. Puede ser el primer punto de contacto de una mujer que entra en un cuartel para pedir ayuda, recabar información o relatar una situación de violencia. A partir de ahí, ha explicado Beltrán, el proceso puede derivar en denuncia, en asistencia o en otras actuaciones policiales y judiciales, pero “ese primer momento se produce ya en un entorno preparado para contener y acompañar”.
El jefe de la Benemérita en Aragón, Antonio Orantos ha incidido en la misma idea aunque ha precisado que la principal función de esta dependencia pasa por “el abordaje de los primeros auxilios psicológicos”. En ese trabajo interviene personal especializado de la Guardia Civil, desde los EMUMES (Equipos Mujer-Menor de la Guardia Civil) hasta unidades Viogén, con el objetivo de realizar una escucha activa, detectar necesidades de protección y activar los recursos adecuados en cada caso.
No se ha precisado si podrá intervenir in situ un especialista en salud mental, ya sea un psicólogo o un psiquiatra, del Salud desplazado hasta allí en un contexto de primeros auxilios, cuando la víctima o denunciante acusa hasta dependencias y necesite atención psicológica urgente.
PENSADA TAMBIÉN PARA LOS MENORES
Uno de los aspectos más cuidados de la sala es el tratamiento de los niños y niñas que acompañan a la víctima. El espacio cuenta con material didáctico, elementos lúdicos y una ambientación que recuerda más a un aula infantil o a una zona de juegos que a una dependencia policial. La intención es que los menores no asocien ese momento a una experiencia agresiva o intimidante.
Beltrán ha puesto el acento precisamente en ese punto al señalar que, mientras la madre es atendida, los pequeños pueden permanecer en calma, o al menos entretenidos, sin que el paso por el cuartel se convierta para ellos en un elemento añadido de angustia. Orantos ha añadido además que ese acceso “neutro e inerte” evita dejar una huella no deseada en menores víctimas o testigos, algo especialmente importante en intervenciones sensibles.
La sala también permite, según ha matizado el general jefe de la 8ª Zona, tomar declaración tanto a mujeres como a menores, si la situación lo aconseja, aunque cada caso podrá derivarse a otros espacios según sus necesidades concretas. Junto a esa atención inmediata, se ofrece información sobre recursos de acogida, apoyo psicológico, asistencia sanitaria y derechos recogidos en el Estatuto de la Víctima.
UNA MEDIDA DEL PACTO DE ESTADO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La nueva dependencia se enmarca en el eje 3 del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, centrado en mejorar la asistencia, ayuda y protección a mujeres víctimas y a sus hijos e hijas. La Guardia Civil la vincula además a su guía básica de primeros auxilios psicológicos en esta materia, basada en la empatía, la ventilación emocional, la escucha activa y el suministro de información útil desde el primer momento.
Beltrán ha defendido que pasos como este, aunque puedan parecer pequeños, forman parte de un proyecto de fondo para combatir “la lacra” de la violencia contra la mujer. En un inicio de año “realmente dramático” según el delegado, por el número de mujeres y menores asesinados, Beltrán ha insistido en que cada inversión, cada recurso y cada mejora materializada cuenta a la hora de ofrecer una respuesta más eficaz y más digna a las víctimas. Las últimas mujeres asesinadas en Aragón por violencia de género fueron Silvia, matada a tiros por su expareja en el barrio de Las Fuentes y María Paloma, en Colungo (Huesca).