El Consistorio ha condenado estas nuevas acciones y ha señalado que suponen un coste directo para las arcas municipales y, por tanto, para los zaragozanos. Además, ha criticado la falta de respeto hacia el patrimonio de la ciudad y hacia los trabajadores encargados de eliminar las pintadas. El Ayuntamiento trabaja ahora en la identificación de los responsables de estos nuevos actos vandálicos.
REINCIDENTES
Las nuevas pintadas se producen después de la oleada de mensajes y pancartas amenazantes que durante el pasado mes de mayo aparecieron en distintos espacios municipales y que estuvieron vinculados a la movilización surgida en torno al CSO Kike Mur, la antigua cárcel de Torrero. Aquellas acciones comenzaron después del anuncio de la alcaldesa, Natalia Chueca, de recuperar el inmueble para convertirlo en un Centro de Convivencia de Mayores y posteriormente se extendieron a otros puntos de la ciudad, como el local de la escuela taurina Mar de Nubes, el monasterio de las Canonesas y el centro cívico del Arrabal, en la Antigua Estación del Norte.
Ante aquella oleada, el Ayuntamiento anunció que denunciaría las pintadas y amenazas para depurar responsabilidades y evitar que quedaran impunes. El consejero de Presidencia, Ángel Lorén, pidió entonces mantener una vigilancia reforzada de la Policía Local y reclamó a la Delegación del Gobierno en Aragón que prestara especial atención a la actividad de los grupos responsables de estos actos.