La diligencia del Seprona, a la que ha tenido acceso ARAGÓN DIGITAL, sitúa el hallazgo a las 13.24 horas del 11 de agosto, en el kilómetro 46,4 de la A-132. El mechero apareció bajo una zona de aparcamientos cubierta con uralita, entre dos estructuras metálicas de encofrado. Lo que llamó la atención de los agentes fue su “buen estado aparente”, circunstancia que llevó a recogerlo ante la posibilidad de que pudiera tratarse del objeto empleado para iniciar las llamas.
La Guardia Civil preservó el mechero como evidencia y solicitó dos análisis concretos: un estudio lofoscópico, para buscar posibles huellas, y la extracción de un perfil de ADN. El objetivo era cotejar directamente cualquier resultado con las muestras genéticas obtenidas del investigado por el incendio. El documento consultado no incorpora todavía el resultado de esas pruebas, por lo que no puede afirmarse por ahora que el objeto perteneciera al trabajador ni que fuera utilizado para prender la vegetación.
UN HALLAZGO QUE ENCAJA CON LA HIPÓTESIS DE UNA LLAMA DIRECTA
La aparición del mechero adquiere especial interés después de que otro informe incorporado a la causa apuntara a que el inicio del incendio resulta “plenamente compatible” con la aplicación directa de una llama sobre combustible natural. Como publicó ARAGÓN DIGITAL la pasada semana, la UCOMA tampoco descarta el empleo de alguna sustancia acelerante, aunque en la zona no se encontraron mechas, aparatos iniciadores u otros artefactos similares.
Las cámaras de seguridad de la campa siguen siendo, en todo caso, uno de los principales elementos de la investigación. Las grabaciones sitúan al trabajador investigado agachado junto al talud identificado posteriormente como foco primario poco antes de que apareciera el humo. La secuencia no es continua porque las cámaras se activaban mediante sensores de movimiento y ninguna imagen recoge el instante exacto de la ignición. La Fiscalía considera que los indicios permiten descartar provisionalmente una imprudencia, mientras que la defensa sostiene que la presencia del investigado, P. A. M. U., en la zona no basta para acreditar que fuera él quien prendió el fuego.
La instrucción continúa abierta con varias pruebas todavía pendientes de resultado, entre ellas el análisis del propio mechero y el examen de dos teléfonos móviles intervenidos al investigado. El trabajador permanece en libertad provisional y reside actualmente en Castellón con familiares, mientras el Gobierno de Aragón, personado como acusación particular, ha solicitado que vuelva a prisión al considerar que su traslado fuera de la Comunidad “aumenta el riesgo de fuga”.