Varios carteles colocados en sus escaparates anuncian con grandes letras una "Liquidación por cierre", confirmando el final de una trayectoria que comenzó hace cuatro décadas. Detrás de la decisión, explica su gerente, Natalia, no existe una única causa, sino una suma de circunstancias que ha terminado inclinando la balanza. "Es una acumulación de circunstancias. Han cambiado mucho los hábitos de consumo, la forma de comprar ya no es la misma y también se suma el cambio de propietarios del edificio", resume Natalia a Aragón Digital.
La familia ha decidido así cerrar una etapa en el mismo local en el que prácticamente ha transcurrido toda la historia de Portebel. Ante este nuevo escenario, empezar de cero en otra ubicación no entra en sus planes. "Cambiar de sitio no podemos y ya hemos decidido cerrarlo", explica Natalia. Una despedida que afrontan con tristeza después de toda una vida detrás del mostrador: "Con mucha pena. Son 40 años, toda la vida aquí".
MÁS DE 40 AÑOS VISTIENDO DE FIESTA A ZARAGOZA
La historia de Portebel se remonta a hace más de cuatro décadas. Primero estuvo al frente el padre de Natalia junto a un socio y posteriormente fueron sus hijos quienes tomaron el relevo. Hoy son tres hermanos los que forman parte de este negocio familiar por el que han pasado generaciones enteras de clientas.
Porque hablar de Portebel es hacerlo también de bodas, graduaciones, comuniones y celebraciones. Por sus probadores han pasado varias generaciones buscando el traje perfecto para ese día especial. "Vienen clientas de toda clase: chicas jóvenes para graduaciones y mujeres mayores para la boda de sus hijos. Tenemos mucha variedad", cuenta Natalia.
El cierre, en cualquier caso, no será inmediato. La intención de la familia es mantener Portebel abierto hasta finales de año, mientras van dando salida poco a poco a las prendas que todavía quedan en la tienda. En estos momentos predominan especialmente los vestidos y conjuntos de invitada de verano y entretiempo, con propuestas que también pueden encajar en bodas y celebraciones durante los próximos meses.
La liquidación llega, además, acompañada de importantes rebajas. Buena parte de las prendas cuentan con interesantes descuentos de entre el 30% y el 40%, aunque en determinados modelos seleccionados pueden alcanzar hasta el 60%. Una última oportunidad para quienes tantas veces se han detenido frente a su escaparate buscando inspiración para una ocasión especial.
Después llegará el momento de bajar definitivamente la persiana. No habrá, al menos por ahora, una nueva Portebel en otro punto de Zaragoza. Tampoco la familia sabe todavía cuál será su siguiente paso. "Vamos a cerrar una etapa. Ya veremos, porque en el futuro nunca se sabe", reconoce Natalia.
OTRO ADIÓS EN EL CENTRO DE ZARAGOZA
El cierre de Portebel dejará también otra persiana menos en una de las calles comerciales históricas de Zaragoza. Don Jaime I ha estado durante décadas estrechamente ligada al pequeño comercio, aunque sus establecimientos han tenido que adaptarse a una profunda transformación de los hábitos de consumo y a nuevas formas de comprar.
Natalia ha contemplado buena parte de esa evolución desde detrás del mostrador. Primero llegó el auge de las grandes cadenas y, años después, internet terminó de revolucionar el comercio. "La vida cambia, vamos evolucionando", reflexiona. Recuerda cómo la llegada de gigantes como Zara ya supuso un punto de inflexión para muchos establecimientos tradicionales. Después, la compra online multiplicó las posibilidades de los consumidores y cambió definitivamente las reglas del juego.
Una evolución que Natalia observa sin reproches y como parte inevitable del paso del tiempo. "Internet ha cambiado las cosas, algunas buenas y otras malas", señala, consciente de que la manera de comprar poco tiene que ver con la de hace cuatro décadas.
Pero más allá de las cifras, los cambios comerciales o las nuevas formas de consumo, la parte más complicada del cierre está siendo la sentimental. Apenas unas horas después de colocar los carteles de liquidación y anunciar el cierre en redes sociales, algunas de sus clientas habituales ya se habían acercado sorprendidas por la noticia. "Con mucha pena. Tenemos clientas de muchos años y no se lo esperaban", relata.
Ahora todavía quedan unos meses para despedirse. Portebel seguirá levantando la persiana en Don Jaime I mientras termina su liquidación y sus clientas todavía tendrán tiempo para volver a cruzar su puerta. Después llegará el último cierre. El de una tienda que durante más de cuatro décadas ha vestido algunos de los momentos más especiales de Zaragoza.