Dos de los proyectos suman 359 pisos. En el barrio de Tenerías, la salida de Instalaza del casco urbano permitirá construir 155 viviendas, 31 de ellas protegidas, además de nuevos viales y espacios comerciales que mejorarán la conexión del entorno con el Ebro. Por su parte, Living Romareda contempla 204 viviendas en el antiguo convento de Jerusalén, 68 destinadas al alquiler, y dos residencias: una para personas mayores y otra para personal sanitario y familiares de pacientes.
PERMITIRÁN CERRAR CICATRICES URBANÍSTICAS DE LA CIUDAD
El consejero de Urbanismo, Víctor Serrano, ha defendido que estas actuaciones permitirán "cerrar importantes cicatrices" de la ciudad e incrementar la oferta de vivienda protegida.
Vox ha respaldado las operaciones al considerar que reportarán beneficios a los ciudadanos, entre ellos nuevas plazas de aparcamiento. Una visión que no comparte la izquierda. El concejal de Zaragoza en Común Suso Domínguez ha calificado de "pelotazo" el proyecto Living Romareda, mientras que la socialista Ros Cihuelo ha cuestionado las condiciones de las actuaciones.
En el caso de Instalaza, el PSOE se ha abstenido y ha advertido de que el desarrollo podría tardar al menos cinco años en materializarse, por lo que ha pedido al Gobierno municipal que no genere falsas expectativas entre los vecinos.
El tercer expediente aprobado afecta a los terrenos de Alumalsa, donde también se introducirán cambios urbanísticos. La sesión plenaria ha estado marcada, además, por la intervención de varias entidades vecinales del Picarral, que han expresado su rechazo a la futura depuradora proyectada en los terrenos de Tereos. Sus representantes han trasladado al Ayuntamiento su preocupación por la ubicación de esta infraestructura y su posible impacto sobre el barrio.