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Uno de los pueblos más bonitos de Teruel busca farmacéutico para no perder un servicio esencial

 

La localidad turolense de Puertomingalvo ofrece su farmacia y una vivienda gratis para mantener el servicio en la localidad. Foto: Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España
La localidad turolense de Puertomingalvo ofrece su farmacia y una vivienda gratis para mantener el servicio en la localidad. Foto: Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España
Tener una farmacia cerca es algo fundamental en cualquier localidad, pero todavía más en aquellos pequeños pueblos donde la mayoría de sus vecinos son personas mayores y desplazarse a otro municipio no siempre resulta sencillo. Mantener vivos estos servicios básicos es uno de los grandes retos del medio rural y es precisamente lo que intenta conseguir Puertomingalvo, uno de los pueblos más bonitos de Teruel, que busca un farmacéutico dispuesto a hacerse cargo de su farmacia. Para facilitar su llegada, el Ayuntamiento ofrece el negocio y una vivienda en el mismo edificio completamente gratis.

"La farmacéutica que tenemos ahora es de Linares de Mora y se vuelve a su pueblo, pero aquí nos quedamos sin el servicio", explica a Aragón Digital el alcalde de Puertomingalvo, Manuel Zafón. Ante esta situación, el Ayuntamiento quiere encontrar un profesional que tome el relevo y evite que los vecinos tengan que desplazarse a otras localidades para conseguir sus medicamentos. "La farmacia es un servicio muy importnate para nuestra localidad y por eso ofrecemos el local y la vivienda gratis", señala el alcalde.

La oferta incluye un edificio en el que el establecimiento farmacéutico se encuentra en la planta baja y la vivienda en la superior, por lo que el futuro profesional podría tener su negocio y su hogar en un mismo lugar. "Es un local grande que tiene la vivienda arriba y el negocio abajo, todo junto", detalla Zafón. Aunque todavía cuentan con margen para encontrar un sustituto, el objetivo es que la farmacia pueda continuar funcionando cuando se produzca el traslado de la actual responsable, previsto para principios del próximo año.

UNA FARMACIA IMPRESCINDIBLE PARA LOS VECINOS DE PUERTOMINGALVO

Puertomingalvo cuenta con alrededor de 140 habitantes censados, aunque durante los meses de invierno la población habitual se reduce a unas 100 personas. La mayoría de sus vecinos están jubilados y, según explica el alcalde, no todos tienen la posibilidad de desplazarse: "El 75% de la población no tiene coche y no tiene los hijos aquí. Entonces desplazarse a Mosqueruela a la farmacia les va a resultar imposible".

La atención sanitaria en el municipio también es limitada. Puertomingalvo dispone de un consultorio médico al que acuden un médico y un profesional de enfermería una vez a la semana, mientras que para otras consultas los vecinos deben desplazarse al centro de salud de Mosqueruela. En los casos en los que el paciente no puede desplazarse, existe la posibilidad de recibir atención médica a domicilio. Sin embargo, esta situación ha cambiado con los años. "Aquí teníamos médico todos los días de la semana, pero cuando se jubiló amortizaron la plaza", lamenta Zafón, quien explica que actualmente el facultativo solo acude los jueves. "Los servicios de los pueblos pequeños vamos perdiendo sin parar", añade.

Más allá de encontrar a alguien que cubra la vacante, el Ayuntamiento busca un farmacéutico que tenga intención de quedarse. El alcalde reconoce que no es sencillo conseguir estabilidad en estos puestos, ya que muchos profesionales comienzan su trayectoria en pequeñas localidades y terminan trasladándose a establecimientos de mayor tamaño. "Nos gustaría que viniese un farmacéutico que pudiese estar lo máximo posible, pero la experiencia nos dice que es muy complicado", admite. Por eso, dan la bienvenida a cualquiera que muestre interés en la plaza: "El primero que llegue, se la queda".

EL FUTURO DE LOS PUEBLOS Y LA IMPORTANCIA DE MANTENER SUS SERVICIOS

La situación de la farmacia es también un reflejo de los desafíos a los que se enfrentan muchos pequeños municipios de Teruel. Mantener abiertos negocios como una farmacia, una panadería o un bar resulta fundamental no solo para atender a sus habitantes, sino también para evitar que los pueblos pierdan poco a poco su actividad. En el caso de Puertomingalvo, reconocido como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España y de Aragón, el turismo se ha convertido en un importante motor económico durante las últimas décadas.

Además, de ser alcalde, Manuel Zafón se ha dedicado a la hostelería y actualmente regenta desde principios de los 2000 el Hostal Restaurante Entre Portales. "Cuando nosotros empezamos, con un bar alquilado hace 40 años, había más gente en el pueblo viviendo, pero el turismo prácticamente era nulo", recuerda Zafón.

Sin embargo, el alcalde advierte de que el atractivo turístico no es suficiente si desaparecen los servicios que hacen posible la vida cotidiana. Muchos antiguos vecinos regresan los fines de semana y durante las vacaciones, pero necesitan encontrar establecimientos abiertos y lugares en los que reunirse. "La gente a un pueblo que no hay servicios tampoco va", asegura. En este sentido, destaca la importancia de los bares como espacios de convivencia: "No puedes salir un rato a charlar con los amigos al bar, que es el punto de encuentro. Entonces ese pueblo poco a poco se muere". Una realidad que, según explica, hace especialmente importante garantizar la continuidad de los pocos negocios que permanecen abiertos durante todo el año.

Pese a las dificultades, Puertomingalvo también cuenta con ejemplos que invitan al optimismo. Es el caso de la panadería del municipio, que tras la jubilación de sus anteriores responsables ha pasado a manos de una pareja joven de origen rumano con dos hijos pequeños. "Lo están haciendo de maravilla", celebra el alcalde, que confía en que permanezcan muchos años en la localidad. Ahora, el Ayuntamiento espera que ocurra algo parecido con la farmacia y que la oferta de negocio y vivienda gratis sirva para atraer a un profesional dispuesto a echar raíces en el municipio. Una oportunidad que va más allá de ejercer una profesión en uno de los pueblos más bonitos de Teruel: contribuir a mantener un servicio esencial para sus vecinos y ayudar a garantizar el futuro de la localidad.