“Desde que abrimos esta tienda hemos visto a niños que han ido creciendo. Han hecho la comunión, la boda y han tenido hijos, y han seguido confiando en nosotros para acompañarles en todas esas celebraciones”, recuerda Araceli. Una relación que el matrimonio ha ido construyendo con el paso del tiempo a través de la cercanía, la atención personalizada y una marcada especialización en el ámbito de la decoración de eventos, donde cada encargo se trabaja de forma única para adaptarse a lo que busca cada cliente.
Ese trato cercano y esa especialización forman parte del ADN de Papelería Canudo desde sus orígenes. Un modelo de negocio que ha ido pasando de generación en generación, adaptándose a cada época sin perder su esencia: escuchar al cliente, ofrecer soluciones a medida y cuidar cada detalle. “Siempre hemos intentado tener lo que nos pide la gente en cada momento”, explica Carlos, reflejando esa capacidad de evolución constante que ha permitido a la tienda seguir siendo un referente en Zaragoza durante más de un siglo.
CUATRO GENERACIONES AL TIMÓN DE PAPELERÍA CANUDO
La historia de Papelería Canudo se remonta hasta el año 1901, cuando el bisabuelo de Carlos, Buenaventura Canudo, regresó de la guerra de Cuba y decidió emprender en Zaragoza. “Quería montar una tienda que tuviese de todo, porque en aquella época había mucha escasez”, explica Carlos. En aquel primer establecimiento podían encontrarse desde libretas o agendas hasta plumas estilográficas y tintas, pasando por abanicos, farolillos de baile o cuerdas de guitarra, muchos de ellos productos importados de distintos países europeos. “Mi abuelo viajaba mucho, sobre todo a Alemania, para traer artículos que aquí no había”, recuerda.
El primer local se abrió en la calle Santa Isabel, aunque apenas un año después se trasladó a la calle Méndez Núñez a un espacio más amplio, donde el negocio creció y se consolidó durante décadas. “Qué buenos recuerdos tengo de aquella época; cuando iba a trabajar siempre paraba en La Almolda a comprar algún dulce”, evoca Canudo con nostalgia.
Carlos y Araceli tomaron el relevo en 1995 y abrieron la tienda actual en la calle Miguel de Cervantes, mientras mantenían el histórico local del centro hasta su cierre en 2019. Su aportación a Papelería Canudo ha estado marcada por una clara especialización en la decoración y celebración de eventos, con productos como globos, banderines, guirnaldas, velas, vajillas temáticas, toppers personalizados, photocalls o cartelería a medida, sin dejar de lado su base tradicional de papelería con artículos como pinturas, cuadernos, cartulinas, material escolar o productos para manualidades.
Ese trabajo más creativo se desarrolla en su propio taller, un pequeño espacio dentro de la tienda donde dan forma a cada encargo. “Yo hablo con el cliente, entiendo lo que quiere y le doy forma a la idea. Luego se la transmito a Carlos y él lo diseña”, explica Araceli. Carlos, por su parte, reconoce que su aprendizaje ha sido completamente autodidacta. “Todo ha sido a base de prueba y error, de ir aprendiendo poco a poco”, señala. Una combinación que les ha permitido mantener vivo el espíritu del negocio mientras lo adaptan a las nuevas formas de celebrar.
EL SECRETO PARA CUMPLIR 125 AÑOS
Llegar a los 125 años no es fruto de la casualidad. Para Carlos y Araceli, la clave está en la relación con sus clientes y en la capacidad de adaptación constante. “Aquí vienen familias enteras. Formamos parte de momentos importantes de sus vidas y eso genera una confianza muy difícil de romper”, explican. Ese vínculo también implica una responsabilidad. “Hay presión por mantener el nivel y adaptarse a los tiempos”, reconoce Carlos, señalando el cambio en los hábitos de consumo, especialmente con el auge de la compra online.
“Cada vez hay más compra por internet, pero para nosotros no es una opción. Tenemos más de 6.000 referencias que van cambiando continuamente y no tenemos capacidad. Además, la venta online es muy compleja; hay que luchar por ser el primero”, detalla el matrimonio. Aun así, han sabido adaptarse parcialmente a este nuevo escenario facilitando a sus clientes la realización de pedidos a través de correo electrónico o WhatsApp.
A estos cambios se suma el encarecimiento de costes derivado del contexto geopolítico actual, especialmente en el transporte y en algunos materiales clave para su actividad. “El helio se ha encarecido muchísimo. Es un gas limitado que también se utiliza con fines médicos y militares, y eso hace que suba el precio”, explican. Por ahora, han optado por no trasladar ese incremento al cliente. “Estamos reduciendo márgenes para poder mantener los precios”, añaden.
“CUANDO LLEGUE EL MOMENTO, DIREMOS ADIÓS”
El futuro de Papelería Canudo está marcado por la incertidumbre. La falta de relevo generacional complica la continuidad de un negocio con más de un siglo de historia. “Nuestros hijos no quieren seguir y no hay quien tome el relevo”, reconocen. Por ello, todo apunta a que el cierre llegará con ellos.
“Me imagino que cuando llegue el momento diremos adiós y nos quedará dar las gracias a todos los clientes por estos años”, afirma Carlos. Un final que estará marcado por el orgullo de haber mantenido vivo un negocio histórico.
Porque, como ellos mismos resumen, Papelería Canudo ya forma parte de Zaragoza. De su historia y de la memoria de miles de personas que, durante 125 años, han encontrado en esta tienda algo más que productos de papelería y decoración: un lugar en el que sentirse como en casa.