La presencia de señales temporales y cintas de obra es ya una realidad en este entorno del Casco Histórico, donde incluso se han retirado algunos contenedores para facilitar la circulación. Además, agentes de la PolicÃa Local de Zaragoza han colocado avisos en numerosos vehÃculos estacionados para recordar a los conductores que deben retirar sus coches antes de la entrada en vigor de las restricciones.
Todo ello coincide, precisamente, con la reapertura parcial al tráfico de la plaza de San Miguel, especialmente para el paso de autobuses, después de meses de afecciones por las obras en este punto. El Ayuntamiento busca asà trasladar progresivamente el grueso de la intervención hacia el Coso mientras remata las actuaciones en las aceras de San Miguel.
UN NUEVO ESQUEMA QUE PRETENDE REDUCIR MOLESTIAS
El Ayuntamiento de Zaragoza ha decidido reorganizar la ejecución de las obras para evitar cambios continuos en la movilidad del centro. Según explicó el consejero de Urbanismo, VÃctor Serrano, el objetivo es ofrecer "un esquema de tráfico claro y duradero" para vecinos, comerciantes y conductores durante toda la intervención.
La nueva fase arrancará en el tramo comprendido entre Espartero y Santa Catalina, dentro de una reforma integral presupuestada en más de 7,2 millones de euros y con un plazo de ejecución de 15 meses. Los trabajos permitirán ampliar aceras, mantener el carril bici, renovar conducciones subterráneas y ganar espacio verde en uno de los ejes urbanos más transitados de la ciudad.
La actuación transformará más de 15.700 metros cuadrados entre el paseo de la Independencia y el entorno del rÃo Huerva, con la intención de prolongar el diseño urbano ya implantado en Independencia y convertir el Coso y la plaza de San Miguel en espacios más accesibles, sostenibles y orientados al peatón.