Según los datos aportados por ZeC, Zaragoza pierde más de 1.800 árboles al año, mientras que el nuevo contrato prevé la plantación de 1.750 ejemplares anuales, lo que supondría una pérdida estructural de arbolado. La formación advierte de que esta tendencia se verá agravada por la reducción de las labores de mantenimiento, con recortes significativos en riegos, siegas, tratamientos de arbustos y podas, en un contexto marcado por altas temperaturas y estrés hídrico.
La portavoz de ZeC, Elena Tomás, considera que es un pliego que no garantiza lo más importante, "que es que los árboles realmente se planten". "Creemos que eso sería muy importante, que los árboles realmente se planten y la manera de que eso se hiciese fuese plantándolos a principios del contrato", ha sostenido.
El nuevo pliego también introduce cambios que, a juicio de ZeC, favorecen la privatización del servicio. El Ayuntamiento ha fragmentado el contrato en varias licitaciones adicionales vinculadas a infraestructuras, equipamientos y control de calidad, lo que moviliza más de 8,6 millones de euros hacia empresas privadas. Además, critican que se rebajen las exigencias técnicas y ambientales, eliminando criterios de biodiversidad y participación ciudadana, y reduciendo sanciones por incumplimientos.
Desde Zaragoza en Común alertan de que este modelo tendrá un impacto directo en la calidad de vida de la ciudadanía, ya que el arbolado urbano resulta clave para reducir temperaturas, mejorar la calidad del aire y generar espacios de bienestar. La formación ha anunciado que presentará una moción en el pleno de abril para exigir una auditoría del contrato actual y reforzar el control público, al considerar que el nuevo pliego “prioriza el negocio privado frente al interés general”.